El juego entre animales alterna pausas y roles, mientras el conflicto tiende a aumentar la rigidez y reducir las opciones de salida; observar antes de separar es clave.
Relamerse puede aparecer ante tensión, expectativa o malestar físico; observar cuándo ocurre y qué otras señales lo acompañan evita conclusiones apresuradas.
Observar postura, movimiento y contexto ayuda a comprender mejor lo que una mascota comunica y evita confundir una señal aislada con una emoción completa.
Son muchas las ocasiones que nos encontramos con excrementos de perros en las veredas, plazas o parques. Una irresponsabilidad de quien pasea al animalito...
Una mascota necesita afecto, pero también necesita límites claros. El problema aparece cuando se confunden los límites con dureza o la ternura con permisividad absoluta. Educar sin miedo no significa dejar que todo ocurra; significa enseñar de manera coherente, paciente y segura,
En los tiempos de incertidumbre y desasosiego que corren, las mascotas ayudan a suplir el déficit de compañía, afecto y tranquilidad tan acentuados hoy...