Un plan de entrenamiento realista define una conducta, un contexto, un criterio y una forma sencilla de registrar avances sin convertir la convivencia en una tarea agotadora.
El llamado se fortalece cuando volver junto a la persona siempre conserva valor y no se convierte en una trampa para terminar toda actividad agradable.
El juego entre animales alterna pausas y roles, mientras el conflicto tiende a aumentar la rigidez y reducir las opciones de salida; observar antes de separar es clave.